El profesor Adrián Ercoli expuso su punto de vista con respecto a la actual escolaridad, tanto presencial como virtual, y los cambios que produjeron tanto positivos como negativos que abarco desde cada miembro de la comunidad educativa hasta los problemas que obtuvieron las instalaciones educativas.
v ¿Está
de acuerdo con la vuelta a las clases presenciales? ¿Por qué?
“En
principio diría que no, me parece que el colegio es un lugar de contagio, me
parece que es un lugar difícil de poder controlar en algún punto los
distanciamientos, creo que los jóvenes en general, naturalmente tienden a tener
presiones afectivas más cotidianamente de acercamiento y creo que eso es
difícil de poder evitar, entonces creo que ahí se da un foco de contagio, que
pone en peligro como se sabe lo que es el virus y la pandemia tanto los propios
jóvenes como a los docentes, como a las familias de los docentes y de los alumnos
en general. Por eso no estaría en principio de acuerdo”.
v ¿Cuándo
cree usted que las clases presenciales podrían volver a su total normalidad? ¿Por
qué?
“No,
la verdad no tengo una sensación muy clara de cuando puedan volver las clases en
su normalidad, supongo que a partir del 2022 yo creo que en el 2021 van a seguir
las burbujas, va a seguir la virtualidad y por la información con la que cuento
como la mayoría de las personas basada en los medios e indagando lo que dicen
los diferentes portales con más intención de mi parte de buscar la voz de
científicos y científicas, la sensación que tengo es que por un lado sino se
vacunan las poblaciones en general a un 80% para tratar de general la inmunidad
de rebaño, el virus va a seguir mutando y siempre vamos a estar con cepas,
sobrevolando o con la peligrosidad que cada cepa vaya teniendo a la medida que
muta, por lo tanto no creo que sea muy claro poder precisar en qué momento, la
mayoría de los países del mundo puedan tener una inmunidad de rebaño que
realmente disminuya la probabilidad de contagios y debilite al virus”.
v ¿Cree
que los protocolos que están establecidos para la vuelta a la presencialidad
son los adecuados? O ¿cuáles protocolos serían los ideales para una mejor
presencialidad en pandemia?
“Respecto
a los protocolos diría que hay mucha diferencia entre los colegios de
provincia, estatales, los colegios privados y los colegios de universidad, creo
que en general la Provincia de Buenos Aires que son la mayoría de las escuelas,
el sistema educativo más amplio, más grande, mas abarcativo, mi experiencia por
las 5 escuelas es que son muy diferentes las estructuras edilicias, diferente
también la cantidad de personal, diferente también la cantidad de recursos que
llegan desde el consejo escolar para proveer de los elementos básicos para
protegerse. Me parece que la cantidad de alumnos por aula es aceptable y está
bien pero bueno me parece que por otro lado, sobre todo insisto en la parte de
la educación estatal en provincia, hay muchas falencias edilicias y de personal
y de falta de personal para poder atender con mayor cuidado la presencialidad
en las aulas”.
v ¿Cuáles
serían las ventajas y desventajas de la presencialidad y de la virtualidad en tiempos de pandemia?
“Respecto
a las ventajas y desventajas de la presencialidad, por supuesto que la ventaja
es poder después de estar 1 año encerrados, reencontrarse de alguna manera que
sea con el distanciamiento, los protocolos y todo lo que eso conlleva, insisto
que reencontrase a los alumnos entre ellos y los docentes mismos también,
reencontrarnos con los alumnos en las aulas y con otros docentes también poder
compartir sensaciones, experiencias, de todo tipo, para volver a ese
reencuentro, eso es muy positivo. Desventajas de la presencialidad yo creo que
la falta de poner en práctica los protocolos al 100 por 100 sobre todo las
escuelas que tienen déficit de personal o de materiales para el protocolo, creo
que igualmente se habilita una circulación masiva y el virus circula aunque uno
crea que se contacta simplemente con personas sanas, entonces los pro y contras
de la presencialidad básicamente son el rencuentro es lo positivo: el poder
estar con los alumnos, poder motivarlos de otra manera en la presencialidad
para poder continuar con las clases, creo que la desventaja que tiene la
presencialidad igualmente que hacer semi-presencialidad en algunos casos es una
burbuja 1 semana otra burbuja otra, pero eso es en el mejor de los casos sino
muchas veces por distintas razones se pospone mucho en los encuentros
presenciales y creo que abordar ese punto no suma tanto, creo que se hace demasiado
interrumpido y confuso el proceso de aprendizaje entre la virtualidad y la
semi-presencialidad”.
“Respecto
de la virtualidad, las desventajas son creo que lo más sabido, diría que tiene
que ver con la calidad de la comunicación virtual por la falta de medios
económicos, medios materiales para que todos nos podamos conectar con las
mismas garantías mínimas de calidad, creo que eso es una gran desventaja y creo
que la otra gran desventaja que tiene que ver con el sistema en general me
parece que parte de la política de la Provincia de Buenos Aires, no conozco
otra provincia que haya tomado alguna una medida diferente en cómo ha llevado
la virtualidad en general, si bien se ha intentado ampliar las redes de
comunicación, de las redes de wifi demás, creo que nunca se aposto demasiado a
la virtualidad en si como forma de proceso de conocimiento, creo que tenía que
haber un plan más integral al punto tal de que la gente pueda quedar conforme y
articularse con un proceso de virtualidad circunstancial pero mejor pensado, más
efectivo, que no suene tan a parche por una circunstancia especial. Las
ventajas que tiene la virtualidad en este sentido es poder mantener un contacto
más regular con los alumnos en general, si se da la virtualidad poder
aprovechar otros recursos, que en las aulas muchas veces por cuestiones de
economía en las escuelas no hay, poder pasar videos, poder compartir distintos tipos de materiales, también
insisto si se programara más y se confiara más en la virtualidad como una
posible experiencia educativa, se podrían explorar otras estrategias más
convincentes incluso para la virtualidad”.
v ¿Qué
es lo ideal tanto para los estudiantes como para los docentes, la
presencialidad o la virtualidad? ¿Por qué?
“Seguro
que si comparamos la virtualidad y la presencialidad, como 2 alternativas
opuestas, me quedo con la presencialidad, creo que a futuro las clases no van a
ser solamente presenciales, creo que algo de la virtualidad llego para
quedarse, abra que ver como se articula, en qué medida, a medida de que se vaya
la pandemia pero es un recurso interesante, pero el valor de la presencialidad,
de poder contar con el encuentro de poder compartir las experiencias en carne
propia, sentir como alguien habla, sentir y verlo como siente como se expresa,
poder compartir interferencias también en un ámbito apropiado con la privacidad
que tiene un aula para momentos de aprendizaje, el espacio especial me refiero
que es el aula, que no es la casa de uno, que no es el sillón, que no es sino
un lugar en donde uno se va a disponer para tratar de entrar con el contacto
del saber con el aprendizaje, esa institución es irremplazable. La virtualidad
en ese punto creo que no va a poder lograr por lo menos en tanto la educación
siga siendo con las características que la conocemos, un aula dirigida a varios
a la vez pero además creo que hay algo que es el poder compartir en el momento,
en el lugar, saberes y experiencias que a veces nos conectan con los demás y
nos permiten transforman a nosotros, nuestra propia experiencia, nuestra propia
mirada sobre las cosas, que eso la virtualidad no lo puede garantizar y menos
en las condiciones en la que la hemos conocido y la hemos puesto en práctica en
este contexto de pandemia”.
v ¿Cómo
ve usted a los estudiantes después de más de 1 año en virtualidad, les hace
falta más aprendizaje en contenidos del año pasado? ¿Por qué?
“A 1
año de la pandemia mi experiencia por lo menos en las clases es que si falto
contenido por dar pero creo que también hay otro problema que no es solamente
la cantidad de contenidos que se pueda dar sino con la calidad que se lo puede
dar, creo que igualmente el año pasado fue mucho más excepcional que este
porque fue el que se inauguró toda la experiencia nueva de pasar de la
presencialidad a la virtualidad, que hubo cambio muy drásticos en el proceso de
organización propio del ministerio de educación que coordina las prácticas
educativas que llegan hasta el aula y con esto me refiero a que a mitad de año
se cambió por ejemplo de no evaluar a evaluar, y es muy difícil poder para los
docentes sino teníamos el año pasado medios adecuados para llevar adelante la
virtualidad, tener estrategias más o menos accesibles para poder implementar la ida a la virtualidad, a
veces no teníamos computadoras adecuadas, una buena calidad de wifi, también lo
que sumo el desorden ante la necesidad
de cubrir la urgencia de la formación de los alumnos en general, un docente
recibía trabajos y materiales por distintas vías en lo cual es muy desprolijo,
muy engorroso, es muy difícil de llevar un proceso de contacto con alguien y
saber cómo esta, también es muy cansador estar enviando audios para poder
apuntalar a alguien en un tema con lo cual en la virtualidad tuvo muchas falencias,
desde ese punto de vista y creo que eso influyo muy negativamente en la
formación en general del año pasado, creo que no alcanza con dar los trabajos
prácticos y no alcanza con que se respondan solamente, hay una interacción, hay
que hablar, hay que poder saber que pensó el alumno, que piensa el docente,
como se termina de cerrar ese proceso de aprendizaje, entonces no creo que haya
una mirada muy positiva de la experiencia mía en el pasado, este año las cosas
arrancaron un poco mejor pero de nuevo creo que los avatares de los cierres
parciales, los cierres totales por la pandemia por la cuarentena, le imprimen
un ritmo muy disparejo, de muy poca proyección, hubiese sido más interesante a
que el gobierno pudiera apostar a un proyecto más consolidado de la
virtualidad, darle más credibilidad, apoyar el valor de lo que pasa dentro de
la virtualidad y explorarlo de una manera un poco más profunda, un poco mas
eficaz”.
v ¿Las
instituciones están en buen estado para la presencialidad? ¿Por qué?
“A
eso me refería un poco a esto cuando hable de los protocolos, me refería a las
instalaciones y por ejemplo hoy por hoy pleno invierno, con un regreso a la
semi-presencialidad que pareciera ser más promovida por la necesidad de
contacto humano, visual y personal de las personas, por intereses políticos,
diría que no que de verdad las escuelas en provincia por lo menos, sobretodo en
provincia, pero creo que en general las aulas no están muchas veces pensadas
por ejemplo para la necesidad puntual que es hoy en día para la variable del
virus actual, donde se necesita ventilación cruzada, es una condición
indispensable y muchas escuelas no cuentan siquiera con esa garantía, entonces
no hay calefacción, con lo cual ya tenemos 2 grandes limitaciones o
inseguridades para este contexto, creo que en general por eso no me parecía
tampoco apropiado en esta época del año con el virus así, todavía es muy fuerte
en su dispersión y contagio volver al aula en invierno”.
v ¿Están
afrontando la presencialidad con los mismos contenidos que antes? O ¿tienen que
abordar más contenidos?
“La
verdad que la relación a los contenidos del año pasado y de este año, por lo
menos en el área que yo trabajo que es filosofía, no ha habido un pedido
especifico, de mi parte en todo caso tratar de seguir algunas sugerencias del
ministerio y demás, se busca adecuar, modificar la calidad de los contenidos,
tratar de no perder calidad, pero quizás si, no ofrecer material demasiado
extenso para no dificultar la tarea en solitario que tiene que afrontar el
estudiante en su hogar, entonces se trata de buscar recursos más dinámicos para
que pueda mantener conectado, interesado a los alumnos con la materia pero no
se pide redoblar en este caso cantidad de contenidos o algo parecido”.
v ¿Debido
a la virtualidad cree que hay un cambio tanto en los estudiantes como en los
docentes que antes de la pandemia? ¿Cuáles serían los cambios?
“Respecto
de si hay cambios en los docentes y los alumnos en general, sería difícil decir
que no pero también es difícil puntualizarlos, creo que se han generado nuevos
hábitos que son difíciles de ordenar para una práctica de aprendizaje
tradicional por lo menos, como es recibir tareas a cualquier horario, que los
docentes también enviemos o corrijamos en los tiempos que nos da la
virtualidad, en el sentido que uno está en su casa que no es lo mismo
organizarse para trabajar en su casa todo el tiempo cuando también está el
resto de la familia, y lo mismo pasa con los alumnos que tienen que ocuparse
quizás de otras tareas que si fuese dentro de la escuela no las tienen que
hacer y se ordenaban los tiempos más otras lógicas, entonces se han creado
nuevos hábitos, se maneja y se queda una sensación diferente respecto al
proceso de aprendizaje en cuanto al menos los alumnos pueden disponer de los
trabajos prácticos y materiales en sus casas para tratar de realizarlos pero
con tiempos muy lapsos, con tiempos muy poco precisos y sobretodo sin capacidad
de repreguntárselo y poder reunirse con sus compañeros y poder ver por donde va
la comprensión de un tema, las dificultades, entonces la manera de resolver eso
creo que genera ciertos hábitos por ejemplo de creer que uno puede “zafar” una
materia, aprobar un contenido, de un modo que la verdad no es para nada
deseable, creo que todo eso se propicia por el contexto de la virtualidad que
no está justamente bien fundada, bien planteada, bien dirigida, muchas veces la
virtualidad simplemente fue tratar de imitar lo que se hacía en la
presencialidad, bajo esta nueva condición y evidentemente que no es lo mismo
pero no tenemos, insisto, siquiera la garantía de proyectarnos durante de acá
en el 2021 a julio, agosto hasta diciembre, bajo la virtualidad, sabemos que
volveremos a la semi-presencialidad entonces para mí el sistema se resiente,
pierde calidad, pierde especificidad, y esto insisto agota, cansa, dispersa
tanto en los docentes como en los alumnos y creo que eso es una de las
desventaja más grande que ha traído toda esta situación, entonces hay que
pensar en algo positivo que haya traído esta virtualidad por ejemplo como es
quizás la valoración de ciertos recursos audiovisuales, la comprensión de que
el uso del celular es algo positivo y no algo negativo dentro de las aulas y
que la tecnología evidentemente nos depara por hay otras posibilidades mucho más
interesantes que las que se limitaban simplemente a que antes decir que el
celular en el aula no o aquellos que creían que no era tan importante que las
escuelas tuviesen internet creo que ahora esta experiencia podría empezar a
apuntalar nuevos desafíos que incorporen la tecnología dentro de las aulas”.
v ¿Es
el mismo nivel de aprobación de cursada para los estudiantes tanto en el ámbito
virtual como en el presencial?
“Respecto
del nivel de aprobación, de las dificultades para poder evaluar y calificar,
hay una diferencia que la evaluación tiene que ver con lo que un docente puede
seguir, en el día a día, en la presencialidad, en los encuentros semanales,
como los alumnos van respondiendo a las consignas, a las clases como se
conectan presencialmente, como participan en grupo, individualmente, cuando
traen la tarea, cuando no la traen, todo eso en la presencialidad uno ya tiene
un habito y la experiencia, que le permite llevar la evaluación de un modo que
la virtualidad nos desafía al tratar de comprender. Una de las dificultades
mayores que trae la virtualidad en el contexto que está planteada es que no
podemos saber a ciencia cierta cómo y en qué condiciones trabajan los alumnos
en las casas, entonces no podemos saber en qué medidas si uno está evaluando
puede pensar que están todos en las mismas condiciones para ser evaluados,
entonces hay tenemos un conflicto, hay que buscar la manera de poder apreciar a
lo largo una cantidad de trabajos, si hay alguna elaboración propia, si hay
algún tipo de constante en las producciones de los alumnos que permita
distinguir que se ha hecho un trabajo a consciencia de aprendizaje más allá de
los errores o los aciertos y en este sentido a diferencia de lo presencial como
uno insisto no tienen contacto ni continuo, semanalmente y menos visualmente o
corporalmente, viéndose y entendiendo otras cuestiones como las que pueden
pasar dentro de un aula, la virtualidad hace más difusa la posibilidad de poder
precisar el grado de comprensión, el grado de involucramiento a veces de los
alumnes, en general puede haber casos que no pero en general creo que la
tendencia es esa”.
v ¿La
virtualidad podría ser la escuela del futuro y producir permanentemente el abandono
de la presencialidad? ¿Por qué?
“No
creo que la virtualidad pueda desplazar a la presencialidad por lo menos no de
manera muy rápida, creo que hay un deseo social de que eso acontezca en algún
punto, que se pueda diseminar, separar el proceso de aprendizaje cada uno en
sus casas como si fuesen a hacer cursos, juntar papeles, juntar puntos, donde ya
no sea necesario todo el esquema institucional por lo menos de la
presencialidad, yo no sé si la presencialidad es lo mejor que nos puede pasar
en el aprendizaje pero creo que la virtualidad tampoco es garantía de una
excelencia, creo que podría hacer un buen complemento, que como complemento
articular con la presencialidad generara problemas, no es que va a calzar de
forma aceitada y perfecta pero abre posibilidades para incluir, para poder
ampliar las expresiones de los alumnes y los docentes a la hora de transmitir
conocimientos de aprender conocimientos nuevos, entonces la virtualidad a corto
plazo por varias razones no creo que vaya a imponerse, primero por el
agotamiento social, luego por las deficiencias técnicas que hay para poder
pensar que sea una forma universal que sea garantízale y por otro lado,
insisto, la presencialidad sigue todavía para las experiencias nuestras
formativas para los docentes en general, no sé qué ira a pasar con las
generaciones de docentes que se reciban de acá a unos años, que hayan pasado
por esta experiencia, que recordaran como la querrán retomar pero yo diría que
por una cuestión generacional, los docentes hoy por hoy arriba de 30 años, no
creo que estén inmediatamente involucrados en pensar una sustitución de la
educación presencial por la virtual”.
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